sábado, 27 de junio de 2015

Manuela Sáenz Aizpuru. La Libertadora del Libertador

Manuela Sáenz
Manuela Sáenz Aizpuru, nació el 27 de diciembre de 1797 en Virreinato de Nueva Granada, Quito. Su padre la llevó a la casa que compartía con su esposa, Juana del Campo y Larraondo, una ilustre dama nacida en Popayán, quien trató a la niña con cariño y le enseñó buenas costumbres, fomentó su interés por la lectura y la  trató como si fuera su hija. Tuvo un profundo lazo de amor con su hermano de padre, José María Sáenz. En sus primeros años de vida, cuando salió del internado para pasar unos días en Cataguango, conoció a Natán y Jonatás, dos niñas negras, con las que inició una amistad que duraría toda la vida.
Después de haber completado su formación con las monjas conceptas, pasó al monasterio de Santa Catalina de Siena (Quito), de la Orden de Santo Domingo, para completar la educación que en esos días se impartía a las señoritas de las más importantes familias de la ciudad. En este lugar, aprendió a bordar, a elaborar dulces y a comunicarse en inglés y francés, habilidades y labores con las que se mantendría en sus años de exilio en Paita (Perú).
A los 17 años, huyó del convento, al parecer fue seducida y luego abandonada por Fausto D'Elhuyar, oficial del Ejército Real, sobrino de José Elhúyar e hijo de Fausto Elhúyar.
James Thorme
En diciembre de 1816, Manuela, que entonces contaba 19 años, conoció en Quito a James Thorme, un acaudalado médico inglés, veintiséis años mayor que ella. Su padre, como era la costumbre en aquella época y por razones de conveniencia, pactó su boda para julio de 1817. La boda se celebró en Lima, entonces capital del Virreinato del Perú. Manuela fue aceptada en el ambiente aristocrático de la ciudad virreinal al desconocer las condiciones ilegítimas de su nacimiento.
Rosa Campuzano
En Lima, Perú, conoció a Rosa Campuzano, con quien hizo una gran amistad y se involucró de lleno en actividades políticas, en una atmósfera de descontento con las autoridades españolas. Las mujeres tenían una gran influencia en los círculos virreinales para conseguir empleos a sus padres, esposo e hijos, por lo que estaban informadas de todos los acontecimientos  en el virreinato y tuvieron una decidida participación en los movimientos revolucionarios, apoyando la causa de Simón Bolívar por liberar la Nueva Granada y la de José de San Martín por independizar el Perú. En este ambiente, Manuela contribuyó en el cambio del Batallón Numancia, del cual formaba parte su hermano José María.
Por sus actividades pro independentistas, San Martín, después de haber tomado Lima con sus milicianos y proclamado su independencia el 28 de julio de 1821, concedió a Manuela el título de "Caballeresa de la Orden El Sol del Perú".
José María Sáenz
En 1821, al morir su tía materna, Manuela regresó a Ecuador para reclamar su parte de la herencia de su abuelo materno. Viajó con su hermano José María Sáenz que era oficial del batallón Numancia, integrado al ejército liberador con el nombre de Voltígeros de la Guardia y bajo las órdenes del general Antonio José de Sucre.
Manuela Sáenz y Simón Bolívar
El 16 de junio de 1822, Simón Bolívar "El Libertador", junto a Antonio José Sucre, entraron en Quito, Ecuador, en medio de cohetes, fuegos artificiales y repiques de campanas para celebrar la reciente liberación de la ciudad del dominio español. 
El pueblo aclamaba a sus libertadores en una gran fiesta. Desde los balcones les lanzaban flores las mujeres del pueblo. Entre ellas se encontraba Manuelita Sáenz con 24 años de edad que se enamoraría de Bolívar ese mismo día en el baile del municipio. Manuela sería el gran amor de su vida y su más fiel defensora hasta 1830, año en el que moriría Simón Bolívar.
Su marido le pidió que volviera a su lado en varias ocasiones pero Manuela fue contundente: seguiría con Bolívar y daba por finalizado su matrimonio con el inglés. Este comportamiento indecente para una mujer de la época, marcó un antecedente de autodeterminismo en la mujer en una época donde las mujeres eran reprimidas por una sociedad que las anulaba completamente.
Simón Bolívar
El 25 de septiembre de 1828, en su estancia en Santa Fé de Bogotá, Bolívar fue objeto de un intento de asesinato, frustrado gracias a la valiente intervención de Manuela. Un grupo de partidarios de Francisco de Paula Santander, intentó asesinar al Libertador en el Palacio de San Carlos, frente al Teatro Colón, Manuela se dio cuenta del atentado y espada en mano, se enfrentó a los rebeldes, con el fin de que Bolívar tuviera tiempo de escapar por la ventana. En conmemoración de estos hechos, en esta casa se colocó una placa con las siguientes palabras: "Detente, espectador, un momento y mira el lugar por donde se salvó el Padre y Libertador de la Patria, Simón Bolívar, en la nefanda noche septembrina, 1828". Por estas acciones, Bolívar la llamó la Libertadora del Libertador.
El 8 de mayo de 1830, Bolívar abandonó la capital después de que fuera aceptada su dimisión a la presidencia y en diciembre de ese mismo año falleció en la ciudad de Santa Marta a causa de una tuberculosis, sumiendo a Manuela en la desesperación.
Francisco de Paula Santander
En 1834, el gobierno de Francisco de Paula Santander, destierra a Manuela de Colombia y ella tiene que partir hacia el exilio en la isla de Jamaica.
Vicente Rocafuerte
En 1835, regresó a Ecuador, pero no logró llegar a Quito; cuando se encontraba en Guaranda, su pasaporte fue revocado por el presidente Vicente Rocafuerte, por lo que dicidió instalarse en el puerto de Patia, al norte de Perú. Allí fue visitada por ilustres personajes, como el patriota italiano Giuseppe Garibaldi, el escritor peruano Ricardo Palma o el venezolano Simón Rodríguez.
Durante los siguientes 25 años, se dedicó a la venta de tabaco, además de traducir y escribir cartas a los Estados Unidos de parte de los balleneros que pasaban por la zona, de hacer bordados y dulces de encargo.
En 1847, muere su esposo asesinado, siendo incapaz de cobrar ni siquiera los 8.000 pesos de la dote entregada por su padre en el momento de su matrimonio.
El 23 de noviembre de 1856, a los 59 años de edad, muere durante una epidemia de difteria que azotó la región. Su cuerpo fue sepultado en una fosa común del cementerio local y todas sus posesiones fueron incineradas para evitar el contagio, incluidas una parte importante de las cartas de amor de Bolívar y documentos de la Gran Colombia, que aún mantenía bajo su custodia. Manuela entregó a O'Leary gran parte de documentos para elaborar la voluminosa biografía sobre Bolívar.
Manuela Sáenz es sin duda uno de los personajes más interesantes de las guerras de independencia de América del Sur, así como una de las más grandes defensoras de los derechos de la mujer. En su tiempo fue duramente criticada por algunos contemporáneos debido a su actitud extrovertida y provocadora para la época y a la influencia política que llegó a ejercer, llegando a ser incluso desterrada.
Aún muchas décadas después de su muerte, influyentes intelectuales e historiadores, omitieron su vida en sus obras sobre la historia de la campaña libertadora y otros la limitaron a una función decorativa romántica y aun denigrante, creando una leyenda sexual alrededor de su figura.
Solo en la mitad del siglo XX, gracias al revisionismo histórico, aparecen biografías y ensayos en los que se empieza a reivindicar su papel como líder en la gesta libertadora de lo que hoy son Colombia, Ecuador y Perú. Estos últimos años ha sido convertida en un icono del feminismo latinoamericano e igual que sigue teniendo detractores, su vida también es exaltada por escritores e historiadores respetables como Alfonso Rumazo, Germán Arciniegas o Pablo Neruda.
En el barrio San Marcos, sector del Centro Histórico de Quito, Perú, existe un museo dedicado a su memoria, creado en 1994. En la capital ecuatoriana, también hay un pequeño busto en el parque de La Alameda y una calle con su nombre. 
Rafael Correa
Manuela había combatido en la Batalla de Pichincha, a su regreso a Perú, recibió el grado de teniente de húsares del Ejercito Libertador. Posteriormente combatió en la de Ayacucho bajo las órdenes del mariscal Antonio José de Sucre, quien le sugirió a Bolívar su ascenso a coronela, rango que le fue concedido. El 22 de mayo de 2007, en la conmemoración de la Batalla de Pichincha, el presidente ecuatoriano Rafael Correa, le concedió a Manuela el grado de generala de honor de la República de Ecuador.  En 2010, durante la ceremonia por los 188 años de la Batalla de Pichincha, fue develado un busto de Manuela en el Salón de Armas del Templo de la Patria.
En Bogotá, existe el museo "La Casa de Manuelita Sáenz", ubicado en la casa donde Manuela habitó de 1828 a 1830, hasta después de la muerte de Bolívar, cuando es obligada a abandonarla. Situado en la Plazuela Rufino José Cuervo, en la Candelaria, barrio histórico de Bogotá, este museo, integrado con el Museo de Trajes Regionales, dedica un espacio al estilo y vestuario de Manuela.
En el sur de Bogotá, en la ciudad de Cali y en el municipio de Dosquebradas, existen colegios o centros educativos que llevan el nombre de Manuelita Sáenz.
En el 2010 la alcaldía mayor de Bogotá, en la celebración del bicentenario de la independencia de Colombia, programó un homenaje a Manuela, con actos que incluyeron: el 8 de julio, la lectura de sus cartas a cargo de actrices colombianas frente al Palacio de San Carlos y el 9 de julio, un acto de despedida en la Quinta de Bolívar de la caravana proveniente de Ecuador que llevaba restos simbólicos de Manuela a Venezuela.
El 5 de julio de 2010, en la conmemoración del 199 aniversario de la firma del Acta de Independencia de Venezuela, llegó al Panteón Nacional un cofre que contenía tierra de la localidad peruana de Patia, donde fue enterrada Manuela Sáenz. Estos simbólicos restos fueron trasladados por tierra, atravesando Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela hasta llegar a Caracas, donde reposan en un sarcófago diseñado para para tal fin junto al Altar Principal, en el que yacen los restos de Simón Bolívar. Además se le concedió póstumamente el ascenso a generala de división del Ejército Nacional Bolivariano por su participación en la guerra independentista, en un acto que contó con la presencia de los presidentes de Ecuador y Venezuela.
En 2013, el gobierno de Venezuela, inauguró un monumento a Manuela, denominado Rosa Roja de Patia. Una escultura de 14 metros ubicada justo al lado del Mausoleo de Simón Bolívar en Caracas.

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