miércoles, 18 de abril de 2012

CÉLULAS INMORTALES "HELA"

Henrietta Lacks
El 1 de febrero de 1951 Henrietta Lacks acudió al Hospital Johns Hopkins debido a un doloroso bulto en el cuello uterino y un derrame de sangre de la vagina. Ese día le fue diagnosticado cáncer cervical y la apariencia del tumor era diferente a cualquiera antes visto por el ginecólogo examinador, el Dr. Howard Jones.
Antes de iniciar el tratamiento contra el tumor le fueron extraídas células del carcinoma con fines de investigación sin el conocimiento o consentimiento de Henrietta Lacks; esta situación era normal en ese tiempo. En su segunda visita ocho días más tarde, el Dr. George Otto Gey tomó otra muestra del tumor y guardó una parte. Es en esta muestra donde tienen su origen las células HeLa.
Lacks fue tratada con radioterapia durante varios días, un tratamiento común para estos tipos de cánceres en 1951. Lacks volvió para continuar el tratamiento de rayos X. Pero su condición empeoró y los médicos del Hospital Hopkins la trataron con antibióticos, pensando que su problema podría complicarse por una enfermedad venérea (tenía neurosífilis y presentaba gonorrea aguda). Con un fuerte dolor y sin mejoría, Lacks regresó al Hospital Hopkins demandando ser admitida el 8 de agosto, permaneciendo allí hasta su muerte. Aunque recibía tratamiento y transfusiones de sangre, murió el 4 de octubre de 1951 por insuficiencia renal, a la edad de 31 años. Una autopsia parcial posterior mostró que el cáncer había sufrido metástasis a otras partes del cuerpo. Henrietta Lacks fue sepultada sin lápida en un cementerio familiar en Lackstown. Su sitio exacto de la sepultura no se conoce, aunque su familia cree que se encuentra a poca distancia de la tumba de su madre.
A inicios de 1970 la familia recibía peticiones de investigadores que querían muestras de sangre de la familia para conocer la genética de la familia. La familia se sorprendió cuando se enteró de las células retiradas a Henrietta. Nadie más en la familia tenía los mismos rasgos lo que hacen sus células únicas.
Las células del tumor de Henrietta fueron dadas al investigador George Otto Gey, este descubrió que las células de Henrietta hacían algo que el nunca había visto: estas se mantenían vivas y crecían. Gey nombró a la muestra "HeLa" por las letras iniciales del nombre de Henrietta Lacks. Estas fueron las primeras células humanas que podían desarrollarse en un laboratorio y que eran "inmortales" (no morían después de algunas divisiones celulares), y podían emplearse para desarrollar muchos experimentos. Esto representó un enorme avance para la investigación médica y biológica. De acuerdo con el reportero Michael Rogers el crecimiento de las células HeLa por un investigador en el hospital ayudó a responder la demanda de 10,000, quien desencadenó en la cura de la poliomielitis sólo poco después de la muerte Lacks. Hacia 1954, las células de HeLa estaban siendo usadas por Jonas Salk para desarrollar una vacuna contra la poliomielitis. Para probar la nueva vacuna de Salk las células fueron puestas rápidamente en producción masiva en la primera producción “industrial” de células. La demanda de células HeLa creció rápidamente.
Las células de Henrietta han sido enviadas a científicos de todo el mundo para investigaciones sobre cáncer, sida, los efectos de la radiación y sustancia tóxicas, mapeo genético y un número incontable de fines científicos. Las células HeLa han sido empleadas para investigar la sensibilidad humana a cinta adhesiva, pegamento, cosméticos y muchos otros productos. Los científicos han producido 20 toneladas de células de HeLa, aunque aún no han descubierto por qué las células HeLa son tan particulares. Hay más de 11.000 patentes que involucran las células HeLa.
En 1996 la Escuela de Medicina Morehouse de Atlanta y el alcalde de Atlanta, Georgia reconocieron tardíamente a la familia de Henrietta Lacks por sus contribuciones póstumas. Su vida es conmemorada por los residentes de la Estación Turners pocos años después de la conmemoración de la Escuela Morehouse. Una resolución del congreso en su honor fue presentada por Robert Ehrlich poco después de la primera conmemoración de Henrietta, su familia y sus contribuciones a la ciencia en la estación Turners.
Mary Kubicek, asistente de laboratorio descubrió que las células HeLa sobrevivían afuera del cuerpo humano. El Dr. Gey y su esposa la enfermera Margaret Gey, después de 20 años de intentos lograron que células fueran capaces de crecer fuera del cuerpo humano. Gey diría a los medios "quien estudie estas células vencerá al cáncer".
Con ayuda de la línea de cultivo de células HeLa se ha producido la vacuna contra la poliomielitis, las primeras células híbridas entre ser humano y ratón. Además del desarrollo del medicamento Herceptin® contra el cáncer de mama. Con ayuda de las células HeLa se han desarrollado terapias génicas y medicamentos para tratar enfermedades como el enfermedad de Parkinson y la leucemia. Se calcula que desde el desarrollo de la línea de células HeLa se han producido aproximadamente 50 toneladas de material celular.
La historia de Henrietta Lacks muestra los cuestionamientos legales y éticos a los que se enfrenta la investigación en biomedicina.

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